Saludos a todos de nuevo, mis queridos lectores!
Aquí son las 10 de la noche y me dispongo una vez más a continuar con la perorata de siempre. Hoy estoy bastante reventado después de haberme pateado unos 15 kilómetros con un calor que nada tiene que envidiar al Sahara.
En fin, iba soltando la batería de medidas que propongo para salir cuanto antes de esta crisis y evitarnos una década perdida "a lo Latinoamérica". Lo último que había propuesto era una triple medida resumible en: mejorar la puta educación. Ya basta de planes contra el desempleo ineficientes. El único plan que puede hacernos crear empleo es elevar la cualificación de nuestros conciudadanos, tanto en el ámbito más puramente académico, como en la promoción del emprendimiento y el fomento de la I+D+i. ¡No queremos ciudadanos pasivos!
Siguiendo entonces con mis propuestas, ahí os dejo las siguientes:
5. UNA REFORMA LABORAL EN CONDICIONES.
Vamos a ver, este tema ha sido altamente discutido. Y seguramente muchos de vosotros no estaréis de acuerdo conmigo, pero en fin, como todo en la vida no se puede contentar a todo el mundo. Lo más importante y que debo de recalcar ahora mismo: la reforma laboral NO TIENE COMO OBJETIVO CREAR EMPLEO. Eso es una falacia que repiten políticos y hasta algunos economistas hasta la saciedad. No, para nada. El objetivo de la reforma laboral es que EN LA PRÓXIMA CRISIS NO TENGAMOS UN 25% DE PARO. Esto quiere decir que la reforma laboral no va a hacer que mágicamente empiecen a contratar los empresarios, más bien al revés, si se aumenta la flexibilidad podrán despedir más y recortar salarios,... etc. Pero si se hace bien, no será necesario que durante la próxima crisis las empresas deban de deshacerse de la mitad de su plantilla.
Sí, señores y señoras, es completamente necesaria una reforma laboral, pero no las tonterías que han ido haciendo los sucesivos bobiernos que hemos tenido. Yo os explicaré por qué es necesaria: retrocedamos al año 1995, ¿recordáis que tasa de desempleo había en España? Yo no lo recuerdo porque tenía 5 años, pero creo que, si las estadísticas oficiales no mienten, rondaba el 25% de la población activa. Vaya, eso me recuerda a algo... año 2012, tasa de desempleo 25%. Vale. Houston, tenemos un problema. Pero ya sabéis lo que dicen, ¿no? Mal de muchos, consuelo de tontos. Echémosle un vistazo a la tasa de paro de los países de nuestro entorno económico más inmediato: Portugal, 15%; Irlanda, 14,6%; Italia, 10%; Grecia, 22%,... Supongo que, si no lo sabíais, os habréis quedado con cara de WTF?. O sea, Grecia, país que lleva en recesión desde el 2008 sin parar, cuya economía ha decrecido aproximadamente un 6% en 2011 frente al incremento del 0.7% español; ¿tiene MENOS PARO que ESPAÑA? ¿Pero cómo es posible?
Los cuatro, exceptuando a Irlanda, son países con estructuras productivas similares, de similares problemas económicos,... ¿a qué se debe esta divergencia tan abrupta? Pues, como habréis imaginado, se debe a nuestra regulación del mercado de trabajo. El siguiente párrafo es un extracto que escribí hará unos meses por un trabajo de la universidad. Lean, lean:
Resumiendo: Es necesario acabar con la alta temporalidad. Para ello, se hace imprescindible hacer, como recomiendan la mayoría de los economistas, una reforma laboral que imponga un contrato único con indemnización por despido creciente. Ello evitaría que en épocas de crisis los empresarios pudieran despedir a mansalva a todos los trabajadores temporales, pudiendo hacerlo con cualquiera de sus trabajadores.
Aquí son las 10 de la noche y me dispongo una vez más a continuar con la perorata de siempre. Hoy estoy bastante reventado después de haberme pateado unos 15 kilómetros con un calor que nada tiene que envidiar al Sahara.
En fin, iba soltando la batería de medidas que propongo para salir cuanto antes de esta crisis y evitarnos una década perdida "a lo Latinoamérica". Lo último que había propuesto era una triple medida resumible en: mejorar la puta educación. Ya basta de planes contra el desempleo ineficientes. El único plan que puede hacernos crear empleo es elevar la cualificación de nuestros conciudadanos, tanto en el ámbito más puramente académico, como en la promoción del emprendimiento y el fomento de la I+D+i. ¡No queremos ciudadanos pasivos!
Siguiendo entonces con mis propuestas, ahí os dejo las siguientes:
5. UNA REFORMA LABORAL EN CONDICIONES.
Vamos a ver, este tema ha sido altamente discutido. Y seguramente muchos de vosotros no estaréis de acuerdo conmigo, pero en fin, como todo en la vida no se puede contentar a todo el mundo. Lo más importante y que debo de recalcar ahora mismo: la reforma laboral NO TIENE COMO OBJETIVO CREAR EMPLEO. Eso es una falacia que repiten políticos y hasta algunos economistas hasta la saciedad. No, para nada. El objetivo de la reforma laboral es que EN LA PRÓXIMA CRISIS NO TENGAMOS UN 25% DE PARO. Esto quiere decir que la reforma laboral no va a hacer que mágicamente empiecen a contratar los empresarios, más bien al revés, si se aumenta la flexibilidad podrán despedir más y recortar salarios,... etc. Pero si se hace bien, no será necesario que durante la próxima crisis las empresas deban de deshacerse de la mitad de su plantilla.
Sí, señores y señoras, es completamente necesaria una reforma laboral, pero no las tonterías que han ido haciendo los sucesivos bobiernos que hemos tenido. Yo os explicaré por qué es necesaria: retrocedamos al año 1995, ¿recordáis que tasa de desempleo había en España? Yo no lo recuerdo porque tenía 5 años, pero creo que, si las estadísticas oficiales no mienten, rondaba el 25% de la población activa. Vaya, eso me recuerda a algo... año 2012, tasa de desempleo 25%. Vale. Houston, tenemos un problema. Pero ya sabéis lo que dicen, ¿no? Mal de muchos, consuelo de tontos. Echémosle un vistazo a la tasa de paro de los países de nuestro entorno económico más inmediato: Portugal, 15%; Irlanda, 14,6%; Italia, 10%; Grecia, 22%,... Supongo que, si no lo sabíais, os habréis quedado con cara de WTF?. O sea, Grecia, país que lleva en recesión desde el 2008 sin parar, cuya economía ha decrecido aproximadamente un 6% en 2011 frente al incremento del 0.7% español; ¿tiene MENOS PARO que ESPAÑA? ¿Pero cómo es posible?
Los cuatro, exceptuando a Irlanda, son países con estructuras productivas similares, de similares problemas económicos,... ¿a qué se debe esta divergencia tan abrupta? Pues, como habréis imaginado, se debe a nuestra regulación del mercado de trabajo. El siguiente párrafo es un extracto que escribí hará unos meses por un trabajo de la universidad. Lean, lean:
(...) En primer lugar, el gran problema de la regulación en material laboral en España ha estado en la gran cantidad de contratos temporales que, frente a los hiperprotegidos indefinidos, supera el 25% del total, mientras que la media de la OCDE está en el 12%, tasa que se dispararía hasta niveles escandalosos si se tiene en cuenta únicamente al sector de los trabajadores de menos de 30 años. El problema de esta dualidad estriba precisamente en las rigideces que supone el tener a una buena parte de los trabajadores a los que es muy costoso despedirlos y/o reorganizarlos en la forma a la que mejor convenga a la empresa, es decir, hay ausencia de flexibilidad interna. Es sencillo de explicar: mientras que en épocas de crisis no existe una regulación que reduzca las enormes fluctuaciones e incertidumbres en las ventas e ingresos de los empresarios, estos en cambio tienen las manos muy atadas para poder adaptar la estructura empresarial al contexto económico-financiero, no pudiendo reducir uno de los mayores costes que tienen las compañías, los sueldos y salarios, ni siquiera para poder cambiar o transferir trabajadores de plantas poco productivas a aquellas que sí lo son, por poner un ejemplo. Esta falta de flexibilidad es lo que desincentiva a los empresarios a hacer fijos a sus trabajadores, y eso no lo harán mientras no consideren que en el futuro podrán permitírselo, y es la razón de la alta tasa de temporalidad y precariedad. Cuando llegan las épocas de vacas flacas, los empresarios sólo tienen la opción de enviar a la calle a aquellos trabajadores más desprotegidos, que, curiosamente, afecta también a los más jóvenes. En cambio, se mantienen trabajadores antiguos poco productivos simplemente por su longevidad. Este modelo de trabajo para toda la vida podría ser válido en épocas anteriores, pero ya no. Actualmente, los empleos estables sólo son aptos para el sector público conforme la economía se va globalizando y debiendo hacer competencia a los países emergentes que, hoy por hoy, son los que tienen el liderazgo en costes. La temporalidad, además, es causa directa de la baja productividad, dado que al ser empleos de poca duración, a las empresas no les interesa invertir en formación. (...)
Pero ello no es lo único que debe tener una buena reforma laboral. Señores, ¿sabéis por qué en Alemania tienen un 5% de paro solamente? Porque se cuentan como empleados a personas que realizan los llamados "minijobs": empleos a tiempo parcial por los que se reciben unos 500 euros mensuales aproximadamente. Vale, coincidiréis muchos de vosotros en que esos 500 euros son una miseria y que no llegan para vivir, que es un atentado contra la dignidad humana. Yo digo: bueno, mejor tener 500 euros que no tener empleo y estar chupando del Estado, ¿no?
Tal vez lo anterior que he dicho sea un poco exagerado, pero es que es necesario introducir flexibilidad en las empresas. Por poner un ejemplo, imaginaos que trabajáis en un empresa que tiene contratada a 1000 personas, y suponed que todas cobráis lo mismo: 20.000 euros anuales. La empresa en cuestión, llamada Ejemplo 1 SA, facturaba antes de la crisis unos 50 millones anuales, frente a unos gastos salariales de 20 millones que podía afrontar perfectamente, y otros gastos fijos de 20 millones (mantenimiento de maquinaria, materias primas, etc). Ahora llega la crisis, y dicha empresa en vez de facturar 50 millones factura solamente 30 (los ingresos le caen un 40%). Si Ejemplo 1 SA mantiene su misma estructura de costes, tendría unas pérdidas de 10 millones de euros. Para solucionar esto, la junta directiva decide recortar lo que pueda: reduce sus gastos fijos a 15 millones desde los 20 millones anteriores, y ahora tiene que reducir los gastos salariales, por lo menos hasta 15 millones, para no tener más pérdidas. La opción A (y la más fácil de los directivos) es echar a la calle a 250 trabajadores, puesto que ahora venden menos no es necesario tener tantos trabajadores. La opción B es reducir el sueldo a los trabajadores un 25% pero no despedir a ninguno. Vosotros, ¿cuál escogeríais? Seguramente muchos de vosotros diríais, bueno, la B, cobramos todos unos 15.000 euros anuales, pero por lo menos nuestros compañeros se libran de quedar en el paro. Pero la opción B en España hasta la reforma de Marianico no podía ocurrir bajo ningún concepto. A los empresarios sólo les quedaba la opción de despedir, o de aguantar las pérdidas. Y suponiendo que tuvieran que pagar una indemnización por despido, la opción B es mucho más interesante que la A.
Vale, y si lo que dices ya lo ha hecho la reforma laboral del tipo ese barbudo, entonces ya está, ¿no? Bueno, resulta que la reforma del señor Rajoy falla en los siguientes puntos: 1) no impone el contrato único; 2) no aporta mejoras en las políticas activas de empleo; 3) es tremendamente injusta con los trabajadores en varios puntos (el empresario no debería poder despedir aunque la ausencia al trabajo se justificara por una enfermedad).
Vamos con el punto 2, medidas activas de empleo. Éstas son aquellas que hacen hincapié en la formación de los desempleados para mejorarla y que puedan encontrar un empleo en un sector diferente al que estaban empleados. La reforma del 2012 fracasa estrepitosamente. Vuelvo a dejar un fragmento de mi otro texto para que lo comprobéis:
(...) Está demostrado que invertir en la formación de los desempleados aumenta sus posibilidades de encontrar un empleo, pero es importante que estos programas de formación sean eficaces y eficientes, tal y como ha demostrado la sobrecualificación de muchos trabajadores con carreras universitarias, y la necesidad de más trabajadores con formación profesional e idiomas. La reforma laboral, los únicos pasos que toma en este sentido están encaminados a acabar con el monopolio de los sindicatos y las organizaciones de empresarios sobre la percepción de subvenciones para llevar a cabo programas de formación de parados, y las empresas de trabajo temporal pueden actuar también como agencias de colocación, pero aún así resulta incoherente que se les prive de poder realizar asimismo estos cursos de formación para gente sin trabajo. Por el lado de las políticas pasivas, considero, al igual que otros economistas, que la elevada cuantía del subsidio por desempleo actúa como un factor desincentivador de la búsqueda de trabajo, dado que es considerado como una renta que se obtiene durante dos años y no como una ayuda para encontrar trabajo. Es vital incrementar las restricciones para acceder a esta prestación, como por ejemplo, no rechazar un contrato de trabajo por cuestiones de mobilidad geográfica, otra rigidez importante en España. Esta medida por sí sóla no sería eficaz, pero sí si se toma junto con otras como incentivar el alquiler en detrimento de la propiedad, por ejemplo, creando un impuesto especial que gravase a aquellos segundos inmuebles de familias que estuvieran desocupados. Por otro lado, el gasto en bonificaciones a la contratación debería de ser reducido cuantiosamente para destinarlo a políticas de formación. Sin una formación adecuada será imposible llevar a cabo el cambio de modelo productivo del que tanto se hacen eco los políticos,... (...)
Sí, como habéis leído, propongo reducir la cuantía del subsidio por desempleo hasta el SMI en todos los casos con un incremento proporcional por persona al cargo (sería tener en cuenta si tienes hijos o ancianos de los que debas cuidar). Obviamente, el rechazo de un empleo no debería de conllevar de por sí la pérdida de la prestación, pues en muchos casos hay que tener en cuenta que, por ejemplo, el coste del desplazamiento puede hacer que no compense el trabajo, o que se gane menos dinero que el que se recibe por la prestación. Pero no nos engañemos, existe mucha gente cobrando en negro por trabajos mientras al mismo tiempo cuenta como desempleado y recibiendo la prestación correspondiente. Los estudios más fiables dicen que el paro real en España es alrededor de un 15%, con lo cual tendríamos aproximadamente unos 2 millones y pico de personas que estarían cobrando este subsidio al mismo tiempo que trabajan. Bajo mi punto de vista es inaceptable. Y con empleos en negro no me refiero a "bueno, corto el césped a los vecinos por 150 euros al mes".
Otra cuestión importante que debe de hacer una reforma laboral es desjudicializar los despidos. No es lógico que cuando un empresario despida a un trabajador opere una presunción de improcedencia y tenga que ser el empresario el que tenga que demostrar que el despido es procedente. Todos sabemos que la justicia en España es más lenta que en otros países del entorno, y los jueces, como venían haciendo hasta ahora con la antigua reforma del gobierno socialista, podrían bloquear la aplicación de la nueva reforma si se les otorgase una amplia discrecionalidad debido a la imprecisión de los términos del decreto ley. Todo esto supone una pérdida de flexibilidad y un problema para las empresas que debe de ser solucionado.
6. UNA REFORMA FINANCIERA QUE REACTIVE EL CRÉDITO.
Los españoles, tanto ciudadanos como empresas, están profundamente endeudados. Los procesos de desapalancamiento son duros y lentos, así que lo más importante es pasarlos cuanto antes. La sequía crediticia es tal es casi imposible conseguir financiación para un nuevo proyecto o idea, y aún en el caso de que se consiga, los intereses son abrumadores. El crédito es la sangre que fluye por la economía y lo que permite que la actividad crezca y se desarrolle. Prácticamente ninguna empresa se financia exclusivamente con fondos propios, de ahí que en muchas ocasiones un problema de liquidez resulte en un gran problema si no encuentras a alguien que te financie.
El problema en España ya se ha explicado: los bancos tienen un montón de pisos en stock que no se atreven a sacar a la venta por miedo a que el precio caiga tanto que las pérdidas se hagan inasumibles. La reforma financiera de los sucesivos gobiernos socialista y popular lo único que han hecho al respecto es exigir a los bancos mayores provisiones. Esto quiere decir que si un banco gana 4000 millones de euros (por ejemplo, el Santander), deberá poner gran parte de ese beneficio para cubrir las posibles pérdidas del ladrillo. En ese sentido, estoy de acuerdo, dado que cuanto antes asuman las pérdidas del ladrillo y se quiten el problema de encima, antes podrán los bancos volver a dar crédito a empresas. En cuanto la banca ha empezado a rebajar los pisos un 50% las ventas se han disparado. Un dato esperanzador: en el primer semestre de 2012 se han vendido más viviendas que en todo 2011. Aún con todo, la exposición de la banca al ladrillo es más que considerable, y en cuanto se ultime la reforma del Fondo de Estabilidad Financiera Europeo, los bancos españoles deberían de acudir en masa a recapitalizarse directamente.
Sin embargo, si bien la banca se está deshaciendo con éxito del ladrillo, no se puede decir lo mismo del otro activo tóxico de actualidad: la deuda pública española. Esto es un problema añadido, y es que la banca está tremendamente vinculada al Estado. Dado que los bancos no se quieren arriesgar a prestar el dinero a particulares y empresas, lo que han venido haciendo desde el inicio de la crisis es invertir en deuda pública española, que era muy rentable. Sin embargo, aumentando su exposición al Estado, lo que ocurre es que si quiebra el Estado, quiebra inevitablemente la banca, porque el Estado dejaría de pagar la deuda. De la misma forma, si quiebra la banca, quebraría el Estado, porque no tendría a nadie que le financiase. De ahí que sea tan necesario reducir el déficit, pero también lo es que la banca deje de comprar deuda pública. Ello se conoce como el efecto crowding-out: las entidades financieras prestan dinero al Estado en vez de al sector privado. El rescate de las cajas de ahorros debe de servir para reducir parte de esta exposición, saneándolas. Durante las dos barras libres de liquidez que proporcionó el BCE a las entidades financieras europeas a principios de 2012, la banca española acudió en masa, financiándose al 1% para después metiendo el dinero en deuda pública al 6%, lo que se puede denominar como el clásico de "jugada redonda". Sin embargo, esto lo único que hace es que la banca se convierta en un riesgo sistémico. Por lo tanto es necesario tomar medidas para fomentar que el crédito fluya a las empresas: 1) que el Estado subvencione parte de los créditos para empresas solventes y para proyectos innovadores, 2) fusionar entidades malas con entidades buenas, y no malas con malas; 3) establecer comisiones extra a las entidades bancarias nacionales que acudan a las subastas del tesoro; 4) condicionar las ayudas públicas a un mayor préstamo a empresas; 5) crear organismos públicos que financien a empresas exportadoras,...
Si conseguimos que se mejore la financiación a proyectos innovadores o dedicados a la exportación estaremos incentivando claramente y con muchas probabilidades de éxito el cambio del modelo productivo español. Ello implicaría mantener las condiciones actuales para empresas que sigan con las actividades tradicionales y que aporten poco contenido innovador, de tal forma que si una persona quisiera obtener una financiación holgada para su proyecto empresarial deberá necesariamente de esforzarse en que su idea ofrezca algo nuevo y que existan probabilidades de éxito.
Una vez más, se me ha hecho tarde, así que voy a dejarlo aquí por hoy. Pero,
CONTINUARÁ...
Os espero a todos y todas en "Cómo salir de esta crisis (IV)"!
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