27-Noviembre-2010
Dicen que una sociedad es más madura en la medida en la que se resuelven los problemas de todos entre todos. A tales efectos es curioso realmente ver la calma con la que la sociedad española se está tomando la situación que acontece en los mercados internacionales de deuda soberana, precisamente cuando estamos casi al borde del precipicio es cuando nadie sale a la calle a pedir que se tomen medidas; y al revés, cuando por fin se toma alguna de ellas parece que la gente se moviliza indignada pidiendo que se vuelva a la pasividad tradicional. Ésta es la situación de hoy en día, desoladora, triste, en la que la gente no se da cuenta de la gravedad del estado de nuestra economía.
Dicen que una sociedad es más madura en la medida en la que se resuelven los problemas de todos entre todos. A tales efectos es curioso realmente ver la calma con la que la sociedad española se está tomando la situación que acontece en los mercados internacionales de deuda soberana, precisamente cuando estamos casi al borde del precipicio es cuando nadie sale a la calle a pedir que se tomen medidas; y al revés, cuando por fin se toma alguna de ellas parece que la gente se moviliza indignada pidiendo que se vuelva a la pasividad tradicional. Ésta es la situación de hoy en día, desoladora, triste, en la que la gente no se da cuenta de la gravedad del estado de nuestra economía.
El objetivo de este ensayo/artículo/chámelle X no es provocar que cunda el pánico entre vosotros obviamente, pero sí alertar de que las cosas van mal, y que si las cosas van mal ello puede repercutir en la calidad de vida presente y futura de todos los ciudadanos españoles y europeos, y por lo tanto debemos comprender ahora mismo qué es la que se nos viene encima antes de que alcancemos un punto sin retorno (si es que aún no lo hemos pasado). Hablaré en las siguientes líneas de los hedge funds, las operaciones al descubierto, los CDS, el riesgo-país,... y demás términos financieros explicando por qué no nos debe de sonar a chino.
En primer lugar, ¿en qué consiste ese mundillo de las finanzas que nos suena totalmente desvinculado de nuestra vida mundana? Resulta que está formado por personas normales, como tú y como yo, no sólo grandes bancos y corporaciones, si no también jubilados que invierten sus ahorros de toda la vida, familias que trabajan e invierten para garantizarles unos buenos estudios a sus hijos,... etc. Lo que ocurre es que todas esas personas que invierten su dinero lo único que desean es que éste al cabo de un tiempo les sea devuelto con unas ganancias que les compense el hecho de mantenerlo inmovilizado durante todo ese período; y por lo tanto, esas personas se informarán de cuales son los riesgos que tiene el meter su dinero en tal o en tal sitio, y si ven que los riesgos de perder el dinero son altos, también exigirán una rentabilidad acorde con ello.
Lo descrito en el párrafo anterior es bastante obvio, pero de ahí pasamos al siguiente tema, ¿qué está pasando actualmente con la deuda soberana? A principios de este año ocurrió que se produjeron tensiones en los mercados de deuda europeos, cosas que desde la creación del euro no pasaba. Vimos cómo la deuda de ciertos países periféricos, hasta entonces estable en relación a la deuda alemana, empezó encarecerse repentinamente para los países emisores (los denominados PIIGS, Portugal-Ireland-Italy-Greece-Spain) debido a que los inversores empezaron a detectar riesgos de impago. Los motivos de los inversores para desconfiar de la deuda periférica europea no eran infundados: dichos países tenían déficits y deudas públicas muy elevadas y un tanto descontroladas. Y el verdadero pánico vino cuando se supo que el gobierno griego, gracias a Lehman Brothers, había falseado sus cuentas y que en realidad no tenía un 4% de déficit público sobre el PIB, si no del 13%. Fue entonces cuando se rompieron los mercados de capitales: en abril Grecia no logró colocar sus títulos, y los diferenciales del bono griego, español y portugués a 10 años con el bono alemán empezaron a escalar a velocidad de vértigo, la deuda griega llegando incluso a la calificación de “bono basura”.
El mercado no sólo tiene en cuenta los elevados déficits y deudas públicas a la hora de examinar el riesgo de un país para cumplir con sus compromisos de pago, si no que tienen en cuenta sobretodo la situación estructural de su economía. En el caso de Grecia, el principal motivo, aparte de haber falseado las cuentas (lo cual genera obviamente muy poca confianza hacia ese país) es que la economía griega es poco competitiva y ello no le permite endeudarse demasiado porque no va a poder crecer por ello tampoco. Es decir, los déficits públicos estructurales se pueden financiar en la medida en la que un país se endeude en proporción a su crecimiento económico, dado que si un país crece aumentará sus ingresos fiscales y podrá hacer frente a sus deudas anteriores.
En el caso de Irlanda la situación es diferente: Irlanda es un país muy competitivo, innovador y neoliberal, un modelo a seguir. Sin embargo tiene una banca relativamente grande que está podrida de subprime y de pisos cuyo valor es muy inferior del valor al cual los adquirieron (debido al estallido de una burbuja inmobiliaria), en donde se han descubierto agujeros de hasta 80.000 millones de euros, cantidad muy respetable para el tamaño de su economía. Si recordáis, en octubre de 2008, en medio de todo el pánico bancario, el gobierno irlandés lanzó un comunicado al mundo diciendo que se comprometería a avalar al 100% de los depósitos nacionales que hubiera en bancos irlandeses; con lo cual, el gobierno debería acudir en rescate de la banca si ésta no podía pagar a sus acreedores. Ésto fue exactamente lo que pasó, se le sumó al ya de por sí elevado déficit público irlandés la quiebra de los 3 bancos más grandes del sistema, con lo cual el déficit de 2010 ha subido hasta el 30% del PIB, algo realmente aterrador.
El caso de Portugal es un problema de crecimiento futuro lo que lastra su deuda. Portugal lleva una década estancada en una crisis nacional de la que no hay buenas perspectivas en el futuro, lo cual ha incrementado los niveles de deuda pública, que está en aproximadamente en el 120% del PIB (para que os hagáis una idea, la media de la UE es del 80%). Lo que ocurre con Portugal es que si tiene poco crecimiento y una alta deuda, el déficit se incrementará para pagar los intereses de la deuda, y ese déficit a su vez incrementará la deuda mientras que el poco crecimiento del país hará que los ingresos no aumenten.
Y, por otro lado, está nuestro caso, sin duda el más grave de todos, porque España no sólo tiene problemas de competitividad griega, problemas bancarios al estilo irlandés y problemas de crecimiento portugués. Si a ello le sumamos el alto paro, entonces tenemos un país casi al borde del colapso. El problema de España no viene tanto por la deuda pública, que es bastante baja (70% del PIB), si no por su deuda privada, que es la tercera más alta del mundo, un 200% sobre el PIB. Durante la pasada década, los bancos y familias españolas aprovecharon la entrada en el euro con tipos de interés bajos para endeudarse hasta la saciedad e invertir en una burbuja inmobiliaria que finalmente nos ha explotado en las manos: el valor real de los inmuebles ha descendido y no hay casi compradores, así que los bancos se encuentran con un montón de pisos de hipotecas impagadas que no se atreven a poner a la venta, dado que si lo hacen su precio se desplomaría, lo cual influiría negativamente en sus balances y tendrían que provisionar pérdidas. Los bancos se encuentran con que tienen una gran deuda que vence dentro de dos años, y no se prevé que la situación para entonces vaya a mejorar, con lo cual los inversores se preguntan “¿y éstos cómo van a pagar?”, y claro, la solvencia de los bancos españoles se pone en cuestión. Por otro lado, las familias están profundamente endeudadas también, pero tenemos una tasa de paro del 20%... ¿qué ocurrirá cuando a muchas de esas familias en paro se les agote el subsidio por desempleo? El miedo es precisamente ése, que no podrán pagar sus deudas con los bancos, con lo cual los bancos no podrán pagarla con sus acreedores internacionales. Y si se les sigue manteniendo el subsidio de paro el objetivo de reducción del déficit será casi un imposible (puesto que los ingresos no aumentarán debido al nulo crecimiento de nuestra economía), y todo ello lo perciben los mercados internacionales como peligro de impago. Si cae el sistema financiero español, el Estado tendría que ir a su rescate para que no cundiera el caos (un corralito a la argentina), lo cual inevitablemente haría que el déficit público se tornara como el irlandés, pero con la diferencia de que España ni es competitiva ni es innovadora, y por lo tanto no crecerá tanto como Irlanda (ni siquiera una cuarta parte). Otro peligro de que caigan las economías periféricas es que los bancos se deben dinero unos a otros sin tener en cuenta el país, es decir, los bancos españoles son acreedores de bancos portugueses y los bancos británicos son acreedores de los bancos irlandeses; por ésto si el sistema financiero de un país se ve obligado a realizar una reestructuración de su deuda (lo cual no es más que decir que a los acreedores en vez de pagarles lo que se les debe se les paga menos) ello repercutirá en los bancos acreedores de otros países, lo cual agravará su situación.
Aparte de los problemas reales de las economías de los países con problemas de deuda soberana, existe un problema añadido: la presión de los mercados internacionales. Esto significa que si los mercados no confían en España y el diferencial de deuda se dispara, va a resultar mucho más caro al país financiarse. Esto puede llegar a niveles insostenibles si el riesgo-país sigue subiendo hasta los niveles de Irlanda o Grecia (actualmente está en 260 puntos básicos, para que os hagáis una idea a partir de 150 puntos básicos se considera que el país tiene riesgo de quiebra, y Grecia e Irlanda andan por los 900 y 650 puntos básicos, respectivamente). Aún no estamos en dichos niveles, pero seguimos marcando máximos históricos, incluso más que desde el rescate de Grecia. El problema de esto es que a mayor rentabilidad del bono español a 10 años, mayores serán los intereses que tendremos que pagar, lo cual hará que tengamos que acometer aún más ajustes fiscales para poder pagarlos, y esto provocará la desviación de recursos que podrían ser empleados para la reactivación económica del país hacia el pago de intereses. Por eso, niveles de rentabilidad como los de Grecia o Irlanda son insostenibles, un país que esté durante mucho tiempo en esos niveles, tenga o no problemas en su economía real, tendrá que pedir el rescate financiero. Toda esta desconfianza además se agrava por culpa de la escasa regulación de los instrumentos financieros modernos, entre los que tienen especial relevancia los denominados hedge funds. Estos instrumentos especulativos se caracterizan por operaciones de venta al descubierto: significa que, por ejemplo, una persona vende bonos de deuda española que no posee patrimonialmente (podría decirse que es un alquiler) en el mercado secundario de deuda con el objetivo de volver a adquirirlos a muy corto plazo por un precio inferior, devolverlos a su dueño y embolsarse la diferencia. ¿Cómo afectan este tipo de operaciones a los mercados de deuda? Es bien fácil, si una persona cree que el precio de los bonos españoles va a bajar (es decir, que se encarece el tipo de interés para el Estado español) debido a la desconfianza en sus cuentas públicas y en su economía, esta persona tomará prestados bonos españoles y los venderá esperando poder recomprarlos a un menor precio. Esta práctica especulativa, si se generaliza, como está ocurriendo, entonces significa que mucha gente pone a la venta al mismo tiempo bonos españoles, y esto de por sí hace que el propio precio del bono baje porque la oferta de bonos supera a la demanda de bonos, con lo cual se cumplen las expectativas de los especuladores; y por lo tanto el precio del bono baja (o lo que es lo mismo, la rentabilidad de la deuda se encarece para el emisor) sin que la bajada de precio esté motivada por aumento del riesgo real. En conclusión, que estos instrumentos financieros especulativos lo que hacen es perjudicar aún más la de por sí ya complicada situación.
¿Significa que todo esto es el caos? Actualmente el miedo está en la pasividad del gobierno español, que teme tomar medidas impopulares a las puertas de las elecciones generales. Todos estos problemas se pueden resolver mediante un mayor ajuste fiscal estructural, disminuyendo el sector público (despedir funcionarios y trabajadores ineficientes), acelerar el proceso de fusión de las cajas, aumentar la transparencia del sistema financiero, promover políticas activas y disminuir las políticas pasivas del desempleo, incentivar la creación de empresas mediante la bajada del impuesto de sociedades y reducción del trámite burocrático (origen del milagro económico irlandés), acelerar la reforma de las pensiones y llevar a cabo la reforma de la negociación colectiva que sea ambiciosa. En parte, estas medidas se están tomando o se van a tomar, pero los mercados no esperan: es necesarias hacerlas ya. Todo esto aumentaría la confianza de los inversores en España. Sin embargo, la situación está lejos de la calma financiera: tenemos una oposición que no cede en nada y un gobierno que se limita a hacer tímidas reformas muy espaciadas en el tiempo y que no hace más que repetir que se cumplirán los objetivos de déficit cuando no se lo cree nadie. Por ejemplo, ahora salen noticias diciendo que la recaudación del IVA se ha incrementado en un 40%... pero, ¿quién se cree que los ingresos por IVA hayan aumentado casi la mitad simplemente subiéndolos de un 16% a un 18%? Ya instituciones privadas como JP Morgan advertían hace meses de que se estaban empleando triquiñuelas contables para esconder la verdadera realidad de las cuentas, hoy en día son los propios miembros del Partido Socialista los que no se lo creen (y si no, lean las declaraciones que hizo ayer el señor Almunia).
Los rescates no son más que el préstamo de dinero de unos países financieramente sostenibles a otros que no lo son a un tipo de interés muy por debajo del mercado. En el caso de Grecia e Irlanda ya han recibido su rescate: no es el armagedón, pero sí se les pide a cabo que realicen un mayor esfuerzo fiscal. Todo esto finalmente repercute en su crecimiento económico. Por ejemplo, se prevé que Irlanda, que en una coyuntura normal crecería a tasas del 4% anual, ralentice su crecimiento para el próximo ejercicio al 1%; y Portugal que vuelva a tasas negativas, al igual que Grecia. Esto no es ni más ni menos que una salida aún más lenta de la crisis. Si nos ocurre a España, sería malo, porque si ya de por sí en condiciones normales tendríamos una salida de la crisis muy lenta, el país entraría en un estancamiento al menos hasta el 2017, es decir, toda una década perdida desde el 2007. Pero... ¿qué nos queda si no? ¿Seremos suficientemente grandes como para no ser rescatados? Ahora las dudas se centran en ello, en si Europa podrá rescatarnos. Irlanda, Portugal, Grecia... los tres son países pequeños, economías casi sin importancia. Pero España representa un 10% del PIB de la Unión Europea. Se calcula que España necesitaría 800.000 millones de euros en caso de ser rescatada. Ello haría tambalear los cimientos del euro tal y como lo conocemos actualmente, hasta que incluso cabe la posibilidad de que la moneda única desaparezca y con ella todo el proyecto de una Europa unida y fuerte.
Yo lo único que puedo afirmar con rotundidad de todo esto es que Europa y el euro no volverán a ser lo mismo nunca más. Tenedlo todos así de claro: si el euro finalmente desaparece, ese será el momento histórico que marque el inicio de la decadencia de Europa y su caída en el abismo como potencia hegemónica mundial, pondrá el punto y final a un período histórico que comenzó con la Edad Moderna y que terminará con el ascenso de oriente al poder, lo cual, marcará de por vida a todos los europeos.
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