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lunes, 30 de mayo de 2011

Por qué el extremismo nos llevaría a la ruina.


17-Mayo-2011
El domingo pasado bajé a una manifestación convocada por "Democracia Real Ya!" con el objetivo de mostrar a los políticos el malestar de la sociedad con su gestión y sus ideas, para pedir un cambio de mentalidad y que realmente nuestros políticos nos representen. El caso fue que yo bajé, simpatizaba con el movimiento y decidí aportar mi granito de arena. Cuando llegué allá, nos dieron unos panfletos informativos con puntos concretos que la manifestación exigía a los políticos, no recuerdo todos, y la mayoría eran exigencias lógicas y buenas para la sociedad, pero había un campo que me llamó profundamente la atención y me dejó un mal sabor de boca: la economía. Está muy bien luchar por los derechos sociales, totalmente de acuerdo, pero cuando se trata de meterse de lleno en la economía estos movimientos demuestran ser totalmente ineficaces, no por su falta de motivación, si no porque directamente no tienen ni idea de cómo funciona la economía moderna ni de los problemas de este país.
Empezaré enumerando varios puntos que me hicieron sangrar los ojos nada más leerlos, por los cuales me dieron ganas de marcharme porque mi propia lógica interna no me permite apoyar algo semejante.
En primer lugar, pedían algo muy común en esta época, y es que se deje de rescatar a entidades financieras con dinero público. Muy bien, los motivos que subyacen bajo tal petición es que los bancos están dirigidos por especuladores malvados, forrados de dinero, que cometen errores como alimentar una peligrosa burbuja inmobiliaria y que después no pagan por ellos porque va papá Estado a darles más dinero para que sigan haciendo lo que quieran, que es explotar a la clase trabajadora imponiéndoles deudas a tipos de interés intragables o desahuciando a pobres familias que no tienen donde vivir. Bueno, en parte tienen razón, los bancos y cajas han sido unos irresponsables durante la última década y ahora parece que se van de rositas. Sin embargo, profundizando en el tema, ¿qué ocurriría si dejamos quebrar a las entidades financieras, que es lo que pide este manifiesto de Democracia Real Ya? Porque obviamente si papá Estado no les da dinero para rescatarlos, los bancos se van a la quiebra. ¿Qué ocurre entonces? Algo tan simple como que todas las personas que tenían depósitos o ahorros en el banco desaparecen de un plumazo. Vamos, que si un banco va a la quiebra, éste se lleva a unos cuantos cientos de miles de familias por delante. Y yo me pregunto, ¿esta gente, amantes de la libertad y la justicia, realmente desea que los clientes del banco pierdan sus ahorros que han acumulado durante toda una vida de trabajo y esfuerzo? Ya no es sólo la dimensión social del asunto, si no que ello sería un durísimo golpe para la economía de nuestro propio país. La explicación es muy simple: si la gente tiene menos ahorros, consume menos; si consume menos, las empresas venden menos; si las empresas venden menos, entran en pérdidas; si entran en pérdidas, las empresas deben de reducir plantilla; si reducen plantilla, se incrementa el paro; si se incrementa el paro, el Estado deja de recibir ingresos por impuestos y además le aumentan los gastos por el subsidio por desempleo; y si esto ocurre, el agujero en las finanzas públicas viene a ser mucho mayor; si el agujero en las finanzas públicas es muy profundo, los mercados internacionales dejan de comprar deuda pública española; si ocurre esto, aumenta la prima de riesgo y papá Estado tiene que pagar más intereses para endeudarse; si esto ocurre, finalmente papá Estado se ve ahogado por el alto pago de intereses y debe de subir impuestos para aumentar ingresos; y si esto ocurre, entonces el consumo aún se contrae más y vuelta a empezar, hasta que se llege a un punto insostenible en el que el malvado Fondo Monetario Internacional tenga que intervenir prestando dinero a tipos de interes "bajos" e imponiendo un draconiano plan de austeridad que haría que el paro siguiera siendo alto durante muchos años más y que retrasaría la salida de la crisis durante otros tantos. Hum, qué va, esto me lo acabo de inventar, en realidad no pasaría nada de esto porque somos super justos y buenos, y no dejaríamos que ocurriera, ¿no? Alguno estará de acuerdo en que el Fondo de Garantía evitaría todo esto: 100.000 euros por depósito, y el que tuviera más, que se atenga a las consecuencias. Es muy fácil decirlo sí, pero, por un lado, le saldría mucho más caro al Estado que si inyectara dinero para rescatar a las entidades financieras, y por otro, existe un peligro añadido, que es la restricción del crédito a las empresas. Le saldría más caro al Estado porque todos sabemos que ocurre con los depósitos bancarios, y es que las entidades financieras, si todo el mundo acudiera en masa a retirar sus fondos, no podrían pagar, ya que sólo guardan en efectivo el coeficiente de caja respectivo, que si mal no recuerdo no llega al 2% del total de los depósitos. En otras palabras, si se rescata a la entidad, la cuantía del rescate no será tanto como la que tendría que hacer frente el Fondo de Garantía porque el banco o caja no tendría que pagar lo que "en términos reales" no tiene, si no simplemente tapar agujeros. En este sentido los bancos son una figura patrimonial peculiar, por ello requieren de tanta regulación. Y, la restricción del crédito, en el sentido de que si quiebra un banco, aquellos clientes que tuvieran no podrán refinanciar sus deudas, y se le privará al tejido de empresarial de una fuente de financiación más... ¿Alguien se imagina lo que supondría que todas las cajas (20% del sistema financiero español) quebraran? Sería un golpe durísimo para la producción, y otra vez vuelta a empezar el ciclo.
En segundo lugar, el manifiesto pedía que se permitiera la dación en las hipotecas, es decir, que entregar la vivienda cancelara la hipoteca. Esta medida incluso llegó a plantearla Esperanza Aguirre hace pocos meses. En efecto es una buena medida, en Estados Unidos se hace así, aliviaría a muchas familias de una carga financiera importante. El problema viene otra vez de la economía. La economía es un juego de expectativas entre oferentes y demandantes, muy complicado, en el cual cada uno vela por su propio interés. Cuando los bancos y cajas de ahorro concedieron durante la pasada década hipotecas a miles de familias (alimentando la burbuja inmobiliaria), estaban totalmente convencidos de que las familias, si no podían pagar la hipoteca, tendrían que ser desahuciadas y si el valor del inmueble era inferior al de la hipoteca, entonces las familias tendrían que seguir pagando la diferencia, lo cual se traduce en dinerito fresco para los bancos. Es decir, que las entidades financieras fueron realmente astutas y, previendo lo que iba a pasar (el estallido de la burbuja), supieron cómo ganar más con menos. La explicación vuelve a ser otra vez simple, si explota la burbuja inmobiliaria significa que se va a contraer la demanda de viviendas, si esto ocurre, entonces las viviendas pierden su valor, si esto ocurre, entonces los bancos se quedan con la vivienda más una jugosa diferencia entre la hipoteca y el valor actual depreciado de la vivienda. Esto es sencillamente un crimen contra las familias, estoy totalmente de acuerdo. Pero recordemos otra vez que el cuadro clínico del sistema financiero es importantísimo para la economía del país. Y resulta que actualmente el buen estado del sistema financiero español está bastante más que puesto en duda. Los bancos relativamente han ido saliendo a flote de la crisis, pero no ocurrió lo mismo con las cajas de ahorro. Las cajas de ahorro, con un porcentaje bastante elevado del total del sistema financiero, constituyen entidades medio públicas medio privadas cuya gestión durante la última década fue lamentable, salvando ciertas excepciones (las cajas catalanas y las vascas principalmente). Estas cajas se lanzaron a invertir sobretodo en ladrillo, diversificando poco, y ahora se encuentran con un gran stock de viviendas desahuciadas que no pueden sacar al mercado, porque si lo hicieran incrementarían la oferta cuando la demanda aún sigue cayendo, y por lo tanto los precios de los inmuebles caerían a niveles de un 30-50%. Esto significa que las cajas de ahorro, que poseen todos esos inmuebles, verían reducido su valor en el activo un 30-50%, mientras que el valor de su pasivo (fuentes de financiación) seguiría siendo el mismo, con lo cual se verían en una situación parecida a la de muchas familias: lo que ellos tienen ahora vale 60, pero tienen una deuda de 100, ¿qué hacemos? Obviamente lo que hacen es no sacar todas las viviendas al mercado, y así al menos sus activos inmobiliarios en vez de valer 60 valen 80, y la diferencia con su deuda sólo son 20. ¿Y qué tiene que ver esto con la dación en la hipoteca? Pues sencillamente que esos 20 de diferencia que tienen las cajas deben de pagarlo con algo, ¿con qué? con la diferencia entre el valor del inmueble y la hipoteca de las familias que han sido desahuciadas. Es decir, que más o menos les pasan el muerto a las familias. Es horrible, sí, pero es que si las propias cajas tuvieran que hacerse cargo ellas (es decir, si admitimos que la entrega de las llaves de la vivienda cancele la hipoteca), entonces muy seguramente tendrían que irse a la quiebra. ¿Qué sucedería entonces? Pues lo mismo que he explicado antes, papá Estado tendría que acudir a su rescate, se incrementaría el agujero de las finanzas públicas (como le ha pasado a Irlanda) y entonces nos veríamos otra vez en manos del FMI. ¿Nadie quiere que pase eso, verdad? Pues entonces esa medida se debería de tomar cuando haya pasado la crisis y no en medio de ella.
En tercer lugar, el manifiesto proponía también que el Estado expropiara las viviendas vacías y que las alquilara a precios razonables. Bien, yo creo que la crítica a esto es bastante evidente. Vivimos en un Estado libre, democrático y social, y es absolutamente inconstitucional que el Estado prive a cualquier persona, ya sea física o jurídica, de la propiedad sobre sus bienes. Las expropiaciones solamente pueden hacerse en casos muy concretos (la construcción de infraestructuras por ejemplo), y aún así el Estado debe de respetar el principio de garantía patrimonial y debe de adquirir las propiedades por un precio significativamente razonable, y por ello el Estado no podría hacer frente a todas las adquisiciones. Bien, hasta ahí la crítica por parte del Derecho. Sin embargo, aunque la expropiación no sea posible, la idea no está mal encaminada, he de reconocer. Existe una solución, por parte de la economía, para que muchas familias puedan vivir alquiladas a precios razonables. Esta solución consiste en crear incentivos a alquilar viviendas, por ejemplo, mediante la creación de un gravamen especial para las viviendas vacías. Las familias en posesión de varias viviendas tendrían que alquilarlas para no sufrir una disminución de sus ingresos vía impuestos, con lo cual la oferta se incrementaría y ello haría bajar los precios de alquiler, propiciando el acceso a la vivienda de muchas personas.
En cuarto lugar, se pedía subir los impuestos a los ricos y a las grandes empresas. Esta quizás sea la medida que más cueste entender por qué es contraproducente. Los ricos viven de puta madre, pues que paguen ellos, ¿no? Sí, de acuerdo, pero es que los ricos ya tienen unos impuestos progresivos que les quitan el 45% de lo que ganan. Ya no solamente el hecho de que si tu has conseguido enriquecerte es una putada que Hacienda se te lleve casi la mitad (y con esto no me estoy refiriendo a los multimillonarios, si no a gente normal con una media de 4.000 euros al mes de salario, que también se les lleva el 45% al tener una renta anual de 50.000 euros o más). Subir los impuestos a los ricos desincentiva a la gente por querer ganar dinero, desincentiva la producción, ¿para qué voy a trabajar más si después se me van a llevar la mitad? Lo mismo ocurre para las empresas, un 30% de impuesto de sociedades es alucinante, osea, que ahora que estamos en crisis, más o menos consigo sobrevivir ¿y va Hacienda y se me lleva el 30%? Y lo más preocupante de todo, es que precisamente esa medida lo que haría sería reducir la inversión. Si ahora las empresas en vez de pagar un 30% de impuesto de sociedades tienen que pagar un 35%, ese 5% del beneficio ya no se puede invertir en seguir expandiéndose, en crear nuevos puestos de trabajo ni en dar préstamos al resto de PYMES o familias. Lo mismo ocurre con los ricos, que son los que fundamentalmente invierten sus ahorros. El estudio es bastante más complejo, pero si a alguien le interesa le recomiendo que busque artículos del profesor Tivinsky de la universidad de Yale, al que tuve el placer de conocer en septiembre aquí en Coruña, y cuyos estudios se centran en la peligrosidad que puede suponer subir los impuestos a las rentas más altas. Ello provocaría una fuga de capitales desde España a otros lugares donde fuera más rentable tener guardados los ingresos de los ricos.
Había más puntos polémicos, pero desgraciadamente ahora mismo no me acuerdo de cuales eran. En fin, espero que esto sirva un poco de explicación de por qué estos extremismos, tan nobles en su naturaleza, no son eficaces para sacarnos de la pobreza. Las crisis, como ya han dicho muchos otros, se superan trabajando más y cobrando menos, sea quien sea el culpable. Y así como ha venido una crisis, también volverá un período de crecimiento. Pero la solución no reside en clamar contra el sistema. Reformar sí, pero con sentido.
Sin más, recibid un cordial saludo.

Por qué la situación actual sí es tan grave.


27-Noviembre-2010

Dicen que una sociedad es más madura en la medida en la que se resuelven los problemas de todos entre todos. A tales efectos es curioso realmente ver la calma con la que la sociedad española se está tomando la situación que acontece en los mercados internacionales de deuda soberana, precisamente cuando estamos casi al borde del precipicio es cuando nadie sale a la calle a pedir que se tomen medidas; y al revés, cuando por fin se toma alguna de ellas parece que la gente se moviliza indignada pidiendo que se vuelva a la pasividad tradicional. Ésta es la situación de hoy en día, desoladora, triste, en la que la gente no se da cuenta de la gravedad del estado de nuestra economía.
El objetivo de este ensayo/artículo/chámelle X no es provocar que cunda el pánico entre vosotros obviamente, pero sí alertar de que las cosas van mal, y que si las cosas van mal ello puede repercutir en la calidad de vida presente y futura de todos los ciudadanos españoles y europeos, y por lo tanto debemos comprender ahora mismo qué es la que se nos viene encima antes de que alcancemos un punto sin retorno (si es que aún no lo hemos pasado). Hablaré en las siguientes líneas de los hedge funds, las operaciones al descubierto, los CDS, el riesgo-país,... y demás términos financieros explicando por qué no nos debe de sonar a chino.
En primer lugar, ¿en qué consiste ese mundillo de las finanzas que nos suena totalmente desvinculado de nuestra vida mundana? Resulta que está formado por personas normales, como tú y como yo, no sólo grandes bancos y corporaciones, si no también jubilados que invierten sus ahorros de toda la vida, familias que trabajan e invierten para garantizarles unos buenos estudios a sus hijos,... etc. Lo que ocurre es que todas esas personas que invierten su dinero lo único que desean es que éste al cabo de un tiempo les sea devuelto con unas ganancias que les compense el hecho de mantenerlo inmovilizado durante todo ese período; y por lo tanto, esas personas se informarán de cuales son los riesgos que tiene el meter su dinero en tal o en tal sitio, y si ven que los riesgos de perder el dinero son altos, también exigirán una rentabilidad acorde con ello.
Lo descrito en el párrafo anterior es bastante obvio, pero de ahí pasamos al siguiente tema, ¿qué está pasando actualmente con la deuda soberana? A principios de este año ocurrió que se produjeron tensiones en los mercados de deuda europeos, cosas que desde la creación del euro no pasaba. Vimos cómo la deuda de ciertos países periféricos, hasta entonces estable en relación a la deuda alemana, empezó encarecerse repentinamente para los países emisores (los denominados PIIGS, Portugal-Ireland-Italy-Greece-Spain) debido a que los inversores empezaron a detectar riesgos de impago. Los motivos de los inversores para desconfiar de la deuda periférica europea no eran infundados: dichos países tenían déficits y deudas públicas muy elevadas y un tanto descontroladas. Y el verdadero pánico vino cuando se supo que el gobierno griego, gracias a Lehman Brothers, había falseado sus cuentas y que en realidad no tenía un 4% de déficit público sobre el PIB, si no del 13%. Fue entonces cuando se rompieron los mercados de capitales: en abril Grecia no logró colocar sus títulos, y los diferenciales del bono griego, español y portugués a 10 años con el bono alemán empezaron a escalar a velocidad de vértigo, la deuda griega llegando incluso a la calificación de “bono basura”.
El mercado no sólo tiene en cuenta los elevados déficits y deudas públicas a la hora de examinar el riesgo de un país para cumplir con sus compromisos de pago, si no que tienen en cuenta sobretodo la situación estructural de su economía. En el caso de Grecia, el principal motivo, aparte de haber falseado las cuentas (lo cual genera obviamente muy poca confianza hacia ese país) es que la economía griega es poco competitiva y ello no le permite endeudarse demasiado porque no va a poder crecer por ello tampoco. Es decir, los déficits públicos estructurales se pueden financiar en la medida en la que un país se endeude en proporción a su crecimiento económico, dado que si un país crece aumentará sus ingresos fiscales y podrá hacer frente a sus deudas anteriores.
En el caso de Irlanda la situación es diferente: Irlanda es un país muy competitivo, innovador y neoliberal, un modelo a seguir. Sin embargo tiene una banca relativamente grande que está podrida de subprime y de pisos cuyo valor es muy inferior del valor al cual los adquirieron (debido al estallido de una burbuja inmobiliaria), en donde se han descubierto agujeros de hasta 80.000 millones de euros, cantidad muy respetable para el tamaño de su economía. Si recordáis, en octubre de 2008, en medio de todo el pánico bancario, el gobierno irlandés lanzó un comunicado al mundo diciendo que se comprometería a avalar al 100% de los depósitos nacionales que hubiera en bancos irlandeses; con lo cual, el gobierno debería acudir en rescate de la banca si ésta no podía pagar a sus acreedores. Ésto fue exactamente lo que pasó, se le sumó al ya de por sí elevado déficit público irlandés la quiebra de los 3 bancos más grandes del sistema, con lo cual el déficit de 2010 ha subido hasta el 30% del PIB, algo realmente aterrador.
El caso de Portugal es un problema de crecimiento futuro lo que lastra su deuda. Portugal lleva una década estancada en una crisis nacional de la que no hay buenas perspectivas en el futuro, lo cual ha incrementado los niveles de deuda pública, que está en aproximadamente en el 120% del PIB (para que os hagáis una idea, la media de la UE es del 80%). Lo que ocurre con Portugal es que si tiene poco crecimiento y una alta deuda, el déficit se incrementará para pagar los intereses de la deuda, y ese déficit a su vez incrementará la deuda mientras que el poco crecimiento del país hará que los ingresos no aumenten.
Y, por otro lado, está nuestro caso, sin duda el más grave de todos, porque España no sólo tiene problemas de competitividad griega, problemas bancarios al estilo irlandés y problemas de crecimiento portugués. Si a ello le sumamos el alto paro, entonces tenemos un país casi al borde del colapso. El problema de España no viene tanto por la deuda pública, que es bastante baja (70% del PIB), si no por su deuda privada, que es la tercera más alta del mundo, un 200% sobre el PIB. Durante la pasada década, los bancos y familias españolas aprovecharon la entrada en el euro con tipos de interés bajos para endeudarse hasta la saciedad e invertir en una burbuja inmobiliaria que finalmente nos ha explotado en las manos: el valor real de los inmuebles ha descendido y no hay casi compradores, así que los bancos se encuentran con un montón de pisos de hipotecas impagadas que no se atreven a poner a la venta, dado que si lo hacen su precio se desplomaría, lo cual influiría negativamente en sus balances y tendrían que provisionar pérdidas. Los bancos se encuentran con que tienen una gran deuda que vence dentro de dos años, y no se prevé que la situación para entonces vaya a mejorar, con lo cual los inversores se preguntan “¿y éstos cómo van a pagar?”, y claro, la solvencia de los bancos españoles se pone en cuestión. Por otro lado, las familias están profundamente endeudadas también, pero tenemos una tasa de paro del 20%... ¿qué ocurrirá cuando a muchas de esas familias en paro se les agote el subsidio por desempleo? El miedo es precisamente ése, que no podrán pagar sus deudas con los bancos, con lo cual los bancos no podrán pagarla con sus acreedores internacionales. Y si se les sigue manteniendo el subsidio de paro el objetivo de reducción del déficit será casi un imposible (puesto que los ingresos no aumentarán debido al nulo crecimiento de nuestra economía), y todo ello lo perciben los mercados internacionales como peligro de impago. Si cae el sistema financiero español, el Estado tendría que ir a su rescate para que no cundiera el caos (un corralito a la argentina), lo cual inevitablemente haría que el déficit público se tornara como el irlandés, pero con la diferencia de que España ni es competitiva ni es innovadora, y por lo tanto no crecerá tanto como Irlanda (ni siquiera una cuarta parte). Otro peligro de que caigan las economías periféricas es que los bancos se deben dinero unos a otros sin tener en cuenta el país, es decir, los bancos españoles son acreedores de bancos portugueses y los bancos británicos son acreedores de los bancos irlandeses; por ésto si el sistema financiero de un país se ve obligado a realizar una reestructuración de su deuda (lo cual no es más que decir que a los acreedores en vez de pagarles lo que se les debe se les paga menos) ello repercutirá en los bancos acreedores de otros países, lo cual agravará su situación.
Aparte de los problemas reales de las economías de los países con problemas de deuda soberana, existe un problema añadido: la presión de los mercados internacionales. Esto significa que si los mercados no confían en España y el diferencial de deuda se dispara, va a resultar mucho más caro al país financiarse. Esto puede llegar a niveles insostenibles si el riesgo-país sigue subiendo hasta los niveles de Irlanda o Grecia (actualmente está en 260 puntos básicos, para que os hagáis una idea a partir de 150 puntos básicos se considera que el país tiene riesgo de quiebra, y Grecia e Irlanda andan por los 900 y 650 puntos básicos, respectivamente). Aún no estamos en dichos niveles, pero seguimos marcando máximos históricos, incluso más que desde el rescate de Grecia. El problema de esto es que a mayor rentabilidad del bono español a 10 años, mayores serán los intereses que tendremos que pagar, lo cual hará que tengamos que acometer aún más ajustes fiscales para poder pagarlos, y esto provocará la desviación de recursos que podrían ser empleados para la reactivación económica del país hacia el pago de intereses. Por eso, niveles de rentabilidad como los de Grecia o Irlanda son insostenibles, un país que esté durante mucho tiempo en esos niveles, tenga o no problemas en su economía real, tendrá que pedir el rescate financiero. Toda esta desconfianza además se agrava por culpa de la escasa regulación de los instrumentos financieros modernos, entre los que tienen especial relevancia los denominados hedge funds. Estos instrumentos especulativos se caracterizan por operaciones de venta al descubierto: significa que, por ejemplo, una persona vende bonos de deuda española que no posee patrimonialmente (podría decirse que es un alquiler) en el mercado secundario de deuda con el objetivo de volver a adquirirlos a muy corto plazo por un precio inferior, devolverlos a su dueño y embolsarse la diferencia. ¿Cómo afectan este tipo de operaciones a los mercados de deuda? Es bien fácil, si una persona cree que el precio de los bonos españoles va a bajar (es decir, que se encarece el tipo de interés para el Estado español) debido a la desconfianza en sus cuentas públicas y en su economía, esta persona tomará prestados bonos españoles y los venderá esperando poder recomprarlos a un menor precio. Esta práctica especulativa, si se generaliza, como está ocurriendo, entonces significa que mucha gente pone a la venta al mismo tiempo bonos españoles, y esto de por sí hace que el propio precio del bono baje porque la oferta de bonos supera a la demanda de bonos, con lo cual se cumplen las expectativas de los especuladores; y por lo tanto el precio del bono baja (o lo que es lo mismo, la rentabilidad de la deuda se encarece para el emisor) sin que la bajada de precio esté motivada por aumento del riesgo real. En conclusión, que estos instrumentos financieros especulativos lo que hacen es perjudicar aún más la de por sí ya complicada situación.
¿Significa que todo esto es el caos? Actualmente el miedo está en la pasividad del gobierno español, que teme tomar medidas impopulares a las puertas de las elecciones generales. Todos estos problemas se pueden resolver mediante un mayor ajuste fiscal estructural, disminuyendo el sector público (despedir funcionarios y trabajadores ineficientes), acelerar el proceso de fusión de las cajas, aumentar la transparencia del sistema financiero, promover políticas activas y disminuir las políticas pasivas del desempleo, incentivar la creación de empresas mediante la bajada del impuesto de sociedades y reducción del trámite burocrático (origen del milagro económico irlandés), acelerar la reforma de las pensiones y llevar a cabo la reforma de la negociación colectiva que sea ambiciosa. En parte, estas medidas se están tomando o se van a tomar, pero los mercados no esperan: es necesarias hacerlas ya. Todo esto aumentaría la confianza de los inversores en España. Sin embargo, la situación está lejos de la calma financiera: tenemos una oposición que no cede en nada y un gobierno que se limita a hacer tímidas reformas muy espaciadas en el tiempo y que no hace más que repetir que se cumplirán los objetivos de déficit cuando no se lo cree nadie. Por ejemplo, ahora salen noticias diciendo que la recaudación del IVA se ha incrementado en un 40%... pero, ¿quién se cree que los ingresos por IVA hayan aumentado casi la mitad simplemente subiéndolos de un 16% a un 18%? Ya instituciones privadas como JP Morgan advertían hace meses de que se estaban empleando triquiñuelas contables para esconder la verdadera realidad de las cuentas, hoy en día son los propios miembros del Partido Socialista los que no se lo creen (y si no, lean las declaraciones que hizo ayer el señor Almunia).
Los rescates no son más que el préstamo de dinero de unos países financieramente sostenibles a otros que no lo son a un tipo de interés muy por debajo del mercado. En el caso de Grecia e Irlanda ya han recibido su rescate: no es el armagedón, pero sí se les pide a cabo que realicen un mayor esfuerzo fiscal. Todo esto finalmente repercute en su crecimiento económico. Por ejemplo, se prevé que Irlanda, que en una coyuntura normal crecería a tasas del 4% anual, ralentice su crecimiento para el próximo ejercicio al 1%; y Portugal que vuelva a tasas negativas, al igual que Grecia. Esto no es ni más ni menos que una salida aún más lenta de la crisis. Si nos ocurre a España, sería malo, porque si ya de por sí en condiciones normales tendríamos una salida de la crisis muy lenta, el país entraría en un estancamiento al menos hasta el 2017, es decir, toda una década perdida desde el 2007. Pero... ¿qué nos queda si no? ¿Seremos suficientemente grandes como para no ser rescatados? Ahora las dudas se centran en ello, en si Europa podrá rescatarnos. Irlanda, Portugal, Grecia... los tres son países pequeños, economías casi sin importancia. Pero España representa un 10% del PIB de la Unión Europea. Se calcula que España necesitaría 800.000 millones de euros en caso de ser rescatada. Ello haría tambalear los cimientos del euro tal y como lo conocemos actualmente, hasta que incluso cabe la posibilidad de que la moneda única desaparezca y con ella todo el proyecto de una Europa unida y fuerte.
Yo lo único que puedo afirmar con rotundidad de todo esto es que Europa y el euro no volverán a ser lo mismo nunca más. Tenedlo todos así de claro: si el euro finalmente desaparece, ese será el momento histórico que marque el inicio de la decadencia de Europa y su caída en el abismo como potencia hegemónica mundial, pondrá el punto y final a un período histórico que comenzó con la Edad Moderna y que terminará con el ascenso de oriente al poder, lo cual, marcará de por vida a todos los europeos.